Vicente Rosique

“La desnudez para mí no es una provocación; es simplemente una simbología. Con nada venimos y nada nos llevamos. Cuanto menos poseemos menos tenemos que defender; más libres conseguimos ser”.
Vicente Rosique de Paz nace en Almansa un 20 de marzo de 1972, hijo de Miguel, el Payo y Florencia, charcuteros del Mercado Central de Almansa. Enfermizo desde su más temprana infancia, se cría siendo el pequeño de tres hermanos. Sobreprotegido y consentido, va forjando su carácter libre y bohemio. Siempre lleva un lápiz encima. Viendo su interés por el dibujo, sus padres lo apuntan a la Academia del pintor Sergio Sarrión, donde repite hasta la saciedad láminas de Emilio Freixas. De caras, orejas y narices… Caras, orejas y narices… Gana un concurso de christmas a los 7 años y empieza a intuir lo que le gustaría ser, aunque necesitará 30 años más para tomar esa decisión. Se independiza a los 17 y se lanza al mundo ávido de experiencias. Vive en ciudades como Alicante (cinco años), Madrid, Barcelona, Palma de Mallorca y Valencia. A los 28 toma una de las grandes decisiones de su vida: desprenderse de todas sus posesiones y lanzarse a viajar con poco más que su mochila y su lápiz. Conoce países como Paraguay, Uruguay, Chile, Argentina (donde vive un año), Bolivia, Estados Unidos, Canadá (donde se instala otra temporada)… Pero sobre todo, le roba el corazón Brasil, donde encuentra una islita paradisiaca cerca de Bahía. Allí se instala ocho años.Tras todos estos viajes decide regresar a su tierra natal, pues una de las cosas que aprende en ellos, es que no es importante el sitio donde te encuentres, sino cómo tú te sientes y la gente que te rodea. Ya cerca de los suyos ocurre otro acontecimiento que revela su destino: Javier Sendra lo apadrina como artista. Hoy en día sobrevive solo de su arte. Vicente Rosique sigue viajando con su mochila y su lápiz por su ciudad natal, descubriendo e inventando mundos afanosamente en ella. Persona y personaje crecen a la vez que se revela a través de su obra, con una complicada vocación de “profeta en la tierra propia”. Hoy, a sus 44 años, después de ser fotografiado, nos lanza un mensaje:
“La vida, para mí, es un sinfín de “holas” y ” adioses”. La vida real es compleja. Todos cometemos errores, todos tenemos limitaciones. Y eso significa, viéndolo desde el lado positivo, que todos tenemos algo en común.Cuanto más nos esforcemos en entender a los demás, más excepcionales llegaremos a ser”.

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